Bienvenidos. Gracias y a Gozar de nuestra ciudad!!
Estamos en Abril, el mes de mayor espectacularidad que puede vivirse en la vieja Hispalis. Nuestro protagonista, o uno de ellos, florece. Su aroma entra por callejuelas y rincones que hacen inolvidables los momentos que se viven con su gozo.
Abril, mes por excelencia en la primavera sevillana. Es normalmente en Abril como ha ocurrido este año, cuando vivimos el final de la cuaresma. Esta época tan codiciada por muchos a lo largo del año, no hace más que anticiparnos y mostranos a través de nuestra imaginación por diferentes estados y cultos religiosos principalmente, lo que llegaremos a vivir poco tiempo después.
Es el azahar otro indicativo cuaresmal que pasará a ser aroma secundario cuando inhalemos el incienso. La cosa parece que ha cambiado, o lo va haciendo. La flor sevillana pasa a ser sustancia de nuestra semana mayor. Cofrades por una semana y sobre todo aquellos que viven los 365 días junto a su hermandad, disfrutan como pequeños ante lo que se presencia, lo que se siente. Todos nos convertimos en pequeñajos que al son de la música cofrade, pedimos caramelos y estampitas no solo a nazarenos, sino a aquellos que desde el celeste cielo hispalense nos protegen y nos guían. Nuestro rezo por familiares, ya sean difuntos o futuros, nos llena de GOZO, que se une al disfrute propio de todos los que lo viven, y repito, lo sienten desde dentro.
Estamos en Abril, el mes de mayor espectacularidad que puede vivirse en la vieja Hispalis. Nuestro protagonista, o uno de ellos, florece. Su aroma entra por callejuelas y rincones que hacen inolvidables los momentos que se viven con su gozo.
Abril, mes por excelencia en la primavera sevillana. Es normalmente en Abril como ha ocurrido este año, cuando vivimos el final de la cuaresma. Esta época tan codiciada por muchos a lo largo del año, no hace más que anticiparnos y mostranos a través de nuestra imaginación por diferentes estados y cultos religiosos principalmente, lo que llegaremos a vivir poco tiempo después.
Es el azahar otro indicativo cuaresmal que pasará a ser aroma secundario cuando inhalemos el incienso. La cosa parece que ha cambiado, o lo va haciendo. La flor sevillana pasa a ser sustancia de nuestra semana mayor. Cofrades por una semana y sobre todo aquellos que viven los 365 días junto a su hermandad, disfrutan como pequeños ante lo que se presencia, lo que se siente. Todos nos convertimos en pequeñajos que al son de la música cofrade, pedimos caramelos y estampitas no solo a nazarenos, sino a aquellos que desde el celeste cielo hispalense nos protegen y nos guían. Nuestro rezo por familiares, ya sean difuntos o futuros, nos llena de GOZO, que se une al disfrute propio de todos los que lo viven, y repito, lo sienten desde dentro.

Un vacío aparece cuando esta semana finaliza, pero la idea feriante nos calma y nos ayuda a sobrepasar la marcha. Este nuevo y particular sentimiento, será mostrado en nuestra siguiente entrada.
Por Francisco Comas
Por Francisco Comas
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